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Como la pandemia está afectando a nuestras relaciones y los comportamientos sociales, explicado por vosotros

Hace dos o tres semanas, al oír que empezaban a haber rebrotes y que la situación de la pandemia volvía difícil de controlar, decidí intentar limitar al máximo los encuentros sociales e ir con más cuidado.

Por mi, por la gente con la que convivo y por si puedo servir como freno para evitar que se esparza tan rápido.

Tengo la suerte de que puedo teletrabajar, lo que ya de entrada facilita reducir mucho el contacto con otra gente. Y por las noches de entre semana no estaba haciendo gran cosa, como mucho ir a tomar un helado con un par de amigos y poco más, sintiendo pánico cuando veía a alguien pasar con la mascarilla en la barbilla o con la nariz destapada.

Pero iba viendo historias de gente en Instagram bien pegados a sus amigos, dándose besos, en fiestas con grupos grandes (casi siempre al aire libre)… Iba pasando stories y pensaba: “lo están haciendo mal”.

Soy una persona bastante sociable y disfruto mucho del tiempo con mis amigos. Si todo el mundo estuviera “semi confinado” como yo lo estaba intentando, sería distinto, no habría más remedio que aguantarnos todos y la sensación de soledad sería distinta. Pero al ver que la gente hacía vida normal se volvía tentador sumarme a planes.

Entonces una voz, a modo de diablo enano que se te pone en el hombro me decía: “si fueras a una reunión un poco ‘grande’ con cuidado tampoco pasaría nada”… Hasta que al llegar el pasado fin de semana mis amigos me convencieron con unos “hombre, pero si no pasa nada”, “somos todos conocidos”, “yo no tengo el covid, eh”…

Fui, con bastante entusiasmo, para que nos vamos a engañar.

Y luego se añadió más y más gente de improviso. Intenté hablar a distancia (muy difícil). Sentía a la vez que lo estaba pasando muy bien, pero con una especie de pánico viendo encima las cabezas de la gente la palabra “covid-19” como si tuvieran el diamante de los Sims.

Supongo que, con más o menos miedo, has estado en una situación similar.

Luego llegas a casa, pones las noticias, y para tu tranquilidad las actualizaciones son positivas. Pero a la mañana siguiente son bastante desesperanzadoras. Y así se van alternando las noticias: de repente parece que los rebrotes aumentan, de repente que el peligro de contagio de una persona no es tan elevado como en marzo…

Es más, justo al llegar ese día vi una publicación en Instagram que decía que la distancia de seguridad es el de una vaca de tamaño normal. No sabía si reír o llorar.

Lo que está claro es que no tengo la verdad absoluta sobre si está bien o mal hacer lo que veo que la gente hace con su vida social a través de las redes.

Ni tampoco la tienes tú, ni tu prima, ni el supuesto médico que ha escrito un mensaje difundido de whatsapp con faltas de ortografía que te reenvía tu madre, ni la gente que está actuando como si fuera el verano de 2019. Así que pienso que los que vivimos con un poco de miedo no deberíamos ir diciéndole a los demás qué hacer como si fuéramos Dios con la sabiduría para esparcir sobre la Tierra.

Y al revés, los que piensan que hay que hacer vida normalísima no deberían ir soltando esos “baahh, si no pasa nada, esto lo acabaremos pasando todos…”.

¿Acaso son científicos?

No, pero yo tampoco. Si yo decido, por la información que tengo, que es más responsable dejar de hacer esto o aquello, bien por mi. Pero eso no significa que esta sea la manera correcta de hacer las cosas.

Lo que está claro es que esta situación nos está dejando un puñado de anécdotas (desafortunadamente a algunos les ha perjudicado más gravemente que a otros), y de nuevas normas sociales que, quien sabe, se prolongarán en el tiempo haciendo que ahora vivamos así.

Es más, como es una situación extraña, nueva, a la que no estamos acostumbrados, nos está afectando e incluso cambiando como personas emocionalmente. Y como sociedad en la manera en la que nos comportamos y como nos relacionamos.

Los dos besos, por ejemplo. El otro día una conocida casi se me abalanza con toda su alegría con un “¿dos besos, no?”. “NOOO, ¿pero qué te pasa, en que mundo vives”?, pensé. Simplemente le dije que no. Al principio me daba respeto por no parecer antipática pero a estas alturas me da igual.

O el otro día tuve que avisar por whatsapp a un grupo que me venía a recoger en coche de por favor, tuviéramos las ventanillas bajadas. Llámame loca.

Para retratar cómo estamos viviendo esta situación tan anormal os pedí en Instagram que compartierais alguna anécdota o sensaciones sobre como lo estáis viviendo estas últimas semanas.

Algunas de vuestras vivencias que nos representan a todos, otras que reflejan la sensación generalizada, y otras más personales las he compartido aquí:

“Le tengo miedo al covid pero es algo con lo que tenemos que convivir. Al principio intenté hacerlo lo mejor posible. No ver a mucha gente, mantener distancias, etc… Pero llega un momento en que sabiendo que lo más seguro es que lo acabes teniendo, prefiero disfrutar de la vida”. 

-Laura

 

“La pandemia en Francia no tiene nada que ver en como se ha vivido en España. Aquí es un descontrol, las mascarillas se las ponen solo para el metro, que digamos. La sensación de la gente es de “no vamos a dejar de hacer nuestras cosas a pesar de que exista”. En mi trabajo hay muchos protocolos pero la gente no se lo toma muy enserio. Es más, una persona de mi trabajo que había estado en una fiesta lo cogió y contagió a casi todo el grupo de su departamento. Empecé a plantearme que quizás lo tenía y que en dos semanas empezaban mis vacaciones. Me hice el test, di negativo. Pero en el momento en que ves que cabe la posibilidad de que lo tengas, te das cuenta de si realmente eres consciente de lo que conlleva y de si lo estás haciendo bien y de forma responsable”

– Cristina

 

“La verdad es que estoy haciendo vida normal, ni durante el confinamiento tenía miedo. Lo que tengo es rabia por la incertidumbre que supone hacer planes en estos momentos. Quiero invitar a una amiga a pasar el fin de semana en la playa, pero no se si podríamos por si nos confinan: me preocupa más los planes que se me puedan cancelar por el virus que lo que supone en sí”

– Julia

 

“Trabajo como periodista y escribo muchísimo sobre todo lo que rodea el coronavirus. Aún así, hay momentos en que me falta consciencia acerca de lo que está ocurriendo. De vez en cuando me encuentro sorprendiéndome de que llevemos mascarillas por las calles.

Estas últimas dos a tres semanas he estado viajando por el sur de España y trabajando en remoto desde donde me estuviera quedando. Me hace reflexionar hacia dónde va el mundo, tanto el laboral y todo lo que involucra como el social: dónde viviremos, cómo nos moveremos, cuáles serán nuestras prioridades y límites, cómo nos relacionaremos…

Claro está que esta crisis no está afectándonos a todos por igual. Tener un trabajo y tener la posibilidad de sacar lo mejor de esta difícil situación es un privilegio. No todos pueden hacerse estas preguntas ahora mismo. Muchos deben centrarse en subsistir. Otros están cuidando a familiares enfermos o siguen aislándose para proteger a los mayores de sus casas.

Una barrera que personalmente sí me he encontrado por el confinamiento y por las restricciones de después es la de no poder visitar a mi familia en Austria. Ahora, aunque las fronteras estén abiertas, veo delicado visitar a mi padre y abuela, ambos en edad de riesgo, tras un viaje en avión.”

– Ana

 

“Es cierto que me relajé bastante al principio pero desde que anunciaron los rebrotes me lo estoy tomando muy en serio otra vez. Yo no tengo miedo pero si que es verdad que tengo mucho respeto e intento no juntarme con mucha gente a la vez. Como conozco algunos casos que me han dejado muy tocada, ahora mismo estoy en un momento ‘conforme’ y tampoco me importa dejar de hacer según qué cosas.

Otra cosa que influye bastante es la opinión de mis padres. Me han dicho más de una vez que consideran que salgo demasiado y esto, quieras que no, me condiciona bastante porque lo último que quiero es traer el virus a casa, aunque no he cancelado mis vacaciones. Soy consciente de que no está bien y es por este motivo que al volver a Barcelona me haré un test PCR antes de instalarme de nuevo en casa con mi familia. Un verano raro”

– C.

 

“Mi nueva normalidad no deja de ser mi normalidad de siempre. Culpemos a la vida de pueblo, culpemos a un grupo de amigos despreocupado o a unas medidas de prevención demasiado laxas. Pese a que llevo la mascarilla puesta cuando salgo de casa y paseo por el pueblo, no dejo de salir a comer fuera, ir a La Roca Village o quedar con mis amigos a tomar una birra a una terraza.

He vivido un caso de coronavirus cercano. Mi tío segundo ha sido uno de los héroes que han salido alzando los brazos de la UCI junto a un coro de enfermeras con lágrimas en los ojos. Una historia que ha conmovido a la familia entera pero que no nos ha hecho quedarnos más en casa, al menos en mi caso.

Con este calor y con los amigos montando planes es difícil quedarse en casa, la verdad sea dicha.

De todos modos, sigo metiendo la mascarilla en mi bolsa de playa… ¡Vamos a coger color!” – Matilda

 

“La situación es algo complicada de por sí aunque parece que para algunos la cosa no va con ellos. En mi caso hace poco más de un mes que pude volver a casa y desde entonces no he visto ni quedado a ningún/a amigo/a con el fin de evitar contagios y propagarlos. Mi situación, además, puede que sea algo más compleja puesto que mi hermana está embarazada y ambas nos encontramos en la misma casa. Así que cualquier precaución es poca”

– Anna

 

PD: Dejo aquí el enlace de la web del Gobierno donde se dan las últimas informaciones sobre el coronavirus:

https://boe.es/biblioteca_juridica/codigos/codigo.php?id=355

 

Y aquí enlaces de asociaciones y ONGs con las que puedes colaborar para ayudar a niños, familias y colectivos cuyas circunstancias se ha visto perjudicadas por la situación.

https://ayudaenaccion.org/ong/colabora/covid/

https://www.educo.org/becascomedor

https://quenadiesequedefuera.plan-international.es/?utm_source=Web&utm_medium=home&utm_campaign=QNSQF&utm_content=boton&_ga=2.69835408.1295212480.1588238137-151601952.1557223698

Foto de portada de Max Bender

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