¿Nos han distorsionado la imagen de cómo se deberían ver los pezones?

Que levante la mano a quien más de una vez se le haya caído el sujetador sin tirantes. Yo levantaría tres si las tuviera. La idea detrás de esta prenda de ropa interior es buena, se la agradecemos a quien la haya inventado, pero no es del todo útil. Estamos hablando de un sujetador, (el nombre del cual proviene de “sujetar”) al que se le han quitado los tirantes. Las leyes de la física no cuadran.

Al ponérmelos para poder llevar camisetas sin mangas, me he encontrado siempre subiéndomelos con las manos porque a la que me despistaba los tenía en el ombligo.

Llevaba un tiempo meditándolo y ya había empezado a prescindir de esta prenda en verano, pero asegurándome que fuera con ropa que no marcara el tan atacado pero indefenso pezón. Hasta que la semana pasada dije “basta”, y para ver si era la única con problemas de desajuste con el sujetador sin tirantes, pregunté en Instagram si era habitual o no. Y las respuestas con un “Sí” fueron más altas que un tío de 2 metros.

El siguiente paso a no llevar sujetador bajo ninguna circunstancia fue ir sin él todos los días durante la semana pasada (fotos abajo). Pero la auto norma que me puse fue decidir primero la ropa que quería ponerme y luego ver cómo quedaba sin sujetador.

Una amiga me envió una nota de voz para decirme que había visto la primera historia del 7 day without bra challenge y que también había salido a la calle sin el mencionado sujetador. Pero cuando estaba en el ascensor se lo estuvo mirando bien y se fue a cambiar. “Se veía un pezón muy raro” me dijo. “No sé si es porque, como todo el mundo va con sujetador no estamos acostumbradas a ver pezones y no sabemos ni cómo son, y el único pezón que hemos visto es el de las pelis o el de los anuncios (que aparecen siempre “durísimos”, que es lo que se relaciona más con un aspecto sexual) y el mío no aparece así”.

Lo que me venía a decir es que no sabía si era porque los suyos eran especialmente “feos” o “blandos”, o si es que sólo enseñan un tipo de pezón (los que percibimos como “sexys”). Al final del audio dijo una blasfemia en contra de esta prenda y que le daba mucho calor.

Esto me recordó a un capítulo de Sexo en Nueva York en que Samantha se pega a sus pezones unos falsos que dan la apariencia de poder rallar un cristal blindado de lo duros y “encogidos” que están. “Qué bien que hablen en una serie de principios del 2000 de llevar el pezón libre debajo de la ropa”, recuerdo pensar cuando lo vi.

Pero cuando mi amiga me dijo esto pensé: “¡¿PORQUE COMPRARTE UNOS FALSOS SI YA TIENES UNOS PROPIOS?!”. Sería como comprarte unas manos de plástico para ponertelas encima de las tuyas porque no las consideras suficiente “lo que sea”. (Escribo vagamente “lo que sea” a propósito, porque no sé que ganas con unos pezones falsos). Y si tu intención, como la de Samantha, es marcarlos porque se supone que así los mirarán más, acércate la copa que te estés bebiendo disimuladamente en el bar de turno.

La cuestión es que no sabía que contestarle a mi amiga. Pero después de ir estrictamente sin sujetador todos estos días puedo decirle que resulta TAN cómodo que de una forma directamente proporcional tus pezones que se marcan (a ratos) debajo de la ropa te pasan a parecer los más bonitos que has visto. Y al cabo de unos días ya ni los verás, suficiente tienes con arreglarte la cara y mirar que te quede bien la ropa en conjunto cada maña

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