Los zuecos son incómodos, antiestéticos e infantiles, pero los de vaca superan todas estas desventajas

Recuerdo tener unos 8 años y durante 3 o 4 veranos consecutivos, esperar impacientemente a la llegada del buen tiempo para que mi madre me comprara mis adorados zuecos. Esos con suela de madera plana, talón descubierto y piel cubriendo la mitad del pie, la versión internacionalizada del zueco de madera de los anuncios de queso holandés.

Sin embargo, cada verano se repetía la misma historia: heridas en el empeine, dificultad para andar largas distancias y un estilo de zapato que ya se me estaba quedando algo “pequeño” para la edad que tenía. Pero sobre todo, queda(ba) bien con todo: tejanos rectos, faldas vaporosas, vestidos blancos, etc.

Digamos que hasta los 12 años estaba bien llevarlos. Pero una vez entrada la pre-adolescencia, ese artilugio- ladrillo capaz de matar a alguien a quien le impacta en la cabeza, se quedaba algo obsoleto; estamos de acuerdo en que es un zapato bastante propio de niñas.

Pero el otro día, unos zuecos de piel simulando a la de vaca se cruzaron en mi camino (aka, Instagram, seguramente). Y desde entonces no puedo parar de pensar en ellos, (incluso puede ser que haya soñado con ellos, pero que no lo pueda recordar). Así que me adentré en las profundidades de internet para encontrar mi zueco veraniego de vaca perfecto.

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Ilustración de Yes We Art

Llegados a este punto tendréis que borrar de vuestra cabeza (como yo) lo dicho antes de que eran de niñas. El estampado de vaca me llegó al corazón (como cuando tienes un fuerte crush con una prenda de una tienda, y sabes que si te la compras acertarás, te la pondrás mucho y ese dinero estará bien invertido, y al final, todo eso se cumple). Pues así me sentí yo cuando empecé la búsqueda.

Pero no encontré ningún par de zuecos de vaca decente, ni tampoco ese que me había aparecido en mi feed de Instagram y que era el motivo de todo este lío amoroso. Únicamente alguno de segunda mano que no merecía la pena. Así que recurrí a uno de mis gurús en cuanto a donde-comprar-lo-incomprable (perdón por inventarme palabras), Elizabeth Tamkin, y con su ayuda encontré estos modelos:

ESPRIT NORDIQUE

Si entendemos mi nueva relación sentimental con los zuecos de vaca como si fuera con una persona, este sería mi hombre ideal:

ETSY

Encontrar estos fue todavía mejor, ya que este diseño sí que es apto para no niñas (cómo me tengo que llamar, ¿joven?) y este modelo también entra ahora en mis posibilidades. Pero no son mi talla 😦

ROSETTA GETTY

Si María Antonieta hubiera querido unos zuecos de vaca, seguramente habrían sido estos. Y los míos, si hubiera tenido su bolsillo.

 

Aún no me he decidido sobre cuales voy a comprar, porque quiero hacer una jugada maestra (y hay más opciones por ahí). Igualmente, cuando lo haga, podéis verlo en nuestro Instagram.

 

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